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VANIDAD DE VANIDADES...TODO ES VANIDAD...

Hay un tiempo señalado para todo,



y hay un tiempo para cada suceso bajo el cielo:



tiempo de nacer, y tiempo de morir;







tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado;







tiempo de matar, y tiempo de curar;







tiempo de derribar, y tiempo de edificar;







tiempo de llorar, y tiempo de reír;







tiempo de lamentarse, y tiempo de bailar;







tiempo de lanzar piedras, y tiempo de recoger piedras;







tiempo de abrazar, y tiempo de rechazar el abrazo; tiempo de buscar, y tiempo de dar por perdido;



tiempo de guardar, y tiempo de desechar;







tiempo de rasgar, y tiempo de coser;







tiempo de callar, y tiempo de hablar;




tiempo de amar, y tiempo de odiar;







tiempo de guerra, y tiempo de paz.








domingo, 4 de junio de 2017

...


Piso desolado aunque invadido por peña de diversas nacionalidades (menos mal que nos queda portugal) tras la marcha de mamen. 

Playa a apenas unos minutos. 
Rocanrol guiri a lo mismo.
Horas de sudor en un tajo insólito poblado de imbéciles y a veces, de personas ( ¡¡paste!! ) increíbles .
 Yo nunca les suelo caer bien a las personas increíbles. Por eso te caigo bien a ti  ... 

Discazo de los suaves cuando todos creíais que se habían evaporado en la nada. 
Lo compro en cualquier tienda de discos (de esas que ya no hay ,si) en palma. 
Lo pongo en un cassette ESA NOCHE frente a una terraza en marivent. 

Vispera de todos los santos,se llama el truño . 
Te digo:-
"oye, mira esta version de palabras para Julia que se han hecho . A ver como suenan . ¿Mejoraran a paco ibañez?" 

 Mírate.
 Mírame.

miércoles, 17 de mayo de 2017

DESPUES DE TODO..., NO ERAN PATOS.


Una mañana de empalme,el recio se colgó durante mas de cuatro minutos de la baranda de un puente sobre el lecho seco de un río.Aguantó tanto tiempo asi porque el matamulos y el aguililla lo jaleaban canturreando a gritos una insigne canción de eskorbuto.

Amanecía tal cual sobre un pueblo cualquiera donde habian ido a aparcar aquella noche el tiempo,la ilusión y la vida. El mdma vidriaba  pupílas cansadas en vertiginoso descenso hacia el bajón.La nariz ahora olía a humos de coche, marihuana y  churrería.

Cuando acabó la canción y el recio fue izado hacia la acera se produjo un silencio de esos que se tatúan en la memoria para siempre.Se pasaron una botella de cerveza y bebieron de ella hasta vaciarla;despues el matamulos la arrojó hacia el vacío donde acabó estrellandose y haciendose añicos sobre el cemento enmohecido.

la gente que se encaminaba al trabajo miraba asombrada la peculiar escena que se representaba ante las oxidadas barandillas,donde tres muchachos desnudos de cintura para arriba,sucios,ojerosos,palidos  y despeinados se apoyaban  en ellas inclinados mas de lo debidamente razonable hacia abajo.Hablaban a voces y en un tono altamente alcoholizado.Muchos de los viandantes ,casi todos,cambiaban de acera al escucharlos hablar en aquella jerga de supervivientes nocturnos.

 He visto patos bebiendo en el charco aquel-dijo el recio-y cuando han levantado el vuelo y han venido hacia aquí he querido ser uno de ellos.

El matamulos,que conocía las pretenciosas ínfulas de poeta con que adornaba el recio sus borracheras y estados varios de embriaguez le espetó un solenne y brusco erupto por toda respuesta.Erupto que resonó amplificado y que hizo hasta perder el equilibrio a uno de los codos con que el aguililla se sostenia a duras penas sobre la baranda y con tan mala fortuna que su mentón acabo chocando en ridiculo golpetazo contra esta derribandolo como un trapo al suelo ,donde quedó inerte durante unos segundos .

Cuá cuá cuá cuá cuá 
¡al agua patos,pato a la naranja!
Las carcajadas resonarán 
en todos los mañanas.

jueves, 4 de mayo de 2017

AMARGA EXTRAÑITUD


Yo siempre anduve con la gente extraña
y me abracé sin muescas al dolor
ajeno y, tras sentirlo como propio
lo hice mío:lo mastiqué y cagué.

Defendí mis abismos a sabiendas
de que nunca hubo puentes para mi
y sin embargo se me desprendieron
miles de alas
y no me rendí.

Fui mi vacío;soy este vacío
que llenándose está de soledad
frente al espejo que pulió mi vida
y en el que se refleja la tormenta.

Yo quise ser tambien la gente extraña
y acostumbré mis ojos al color
de la tristeza y nunca quise gafas
ni de cerca
ni lejos
ni de sol.

Defendi a mis amigos a sabiendas
de que nunca hice amigos porque si
y sin embargo me costó lo mío
enemistarme con la realidad.

Fuí mi delirio;soy este delirio
que emerge de mi íntima verdad
tras el naufragio de mi vida. 

Miro
como se va alejando la tormenta.






sábado, 22 de abril de 2017

Descubrimiento de las cosas


De enjuto gris, el Oficial nos dijo:
-Deben desalojar esta vivienda.
Mi madre tapó el llanto con las manos
de pie, sobre el umbral de la pobreza.
Y ya. Y era inmediato. Y muy de prisa.
-El agente se queda de Consigna
para cumplimentar el Lanzamiento.
Pasó del gris al negro, imperturbable
y luego, bostezó en nuestro silencio.

La intemperie es procaz. Saqué la mesa,
con al almuerzo muerto, a la vereda,
las sillas de totora, despintadas,
destotoradas: con el culo afuera.
La intemperie es hipócrita. Oi vecinos
condoliéndose de lejos, reprobando
no se sabía a quién, pero royendo
en nuestra humillación un hueso rancio.

Mi madre ató un colchón, juntó la ropa:
lágrima a lágrima desarmé su cama,
el milico ayudó con el ropero
que fue el que resistió con más agallas.
La pobrecita madre mía
enseres diminutos, cosas viejas,
remanentes del uso de otros días
enmohecidos ya por la tristeza:
una tijera rota, tres botones,
cabos de vela, un candil sin asa,
la sartén de freír nuestra alegría,
la risa muerta de la palangana.
No terminaba nunca de juntar
su vida entre las cosas palpitantes,
la intimidad exigua de esa pieza,
el orden de sus sueños vulnerables,

El sol, aquel solazo del Oeste,
me astillaba alfileres de impaciencia,
el Agente bufaba con bigotes
y el vecindario hervía en la vereda.
-Vamos, madre, está bueno ya, le dije,
deje de revolver las cosas viejas;
para qué sirven, madre? Y ella dijo:
-Para tocar la vida y comprenderla.

Cuando salió, traía su geranio
y se puso a regarlo en la vereda.

Armando Tejada Gómez.
Imagen: Noche de los pobres - Diego Rivera.



martes, 17 de enero de 2017

EL CHAPARRÓN


El negro y el comandante se miraron en el escaparate.
La mañana era un suelo sucio de bar recien cerrado.
El aire en remolino les metió polvo en los ojos y les revolvió el cabello.

Cuando llegó la lluvia todo dejó de ser impermeable y un enorme charco cubrió el asfalto.Los paquetes vacíos del tabaco barato de liar flotaban majestuosos sobre el agua, torpedeados desde las nubes por grandes goterones; Si hubiese habido niños con katiuskas, hubiesen disfrutado de lo lindo chapoteando sobre el enorme charco.
Pero esta era una mañana de hombres.De hombres derrotados para mas señas.
El negro y el comandante se abotonaron sus respectivas chaquetas y buscando el resguardo de los balcones, pero sin dejar de caminar se dirigieron calle arriba .

Otros bares repletos de aceituneros sin dia los llamaban a los dos por sus nombres de pila. Como burdas sirenas de una desdicha añeja,sus voces tenían ecos de mantones mojados y de barro en las botas,de  solisombra en la barras del ahora, de luz de tragaperras encendida y de váteres sucios.

El comandante escupió al suelo mientras pasaban de largo y el negro se limpió con los puños los ojos mojados.Andaban ambos empapados y cabizbajos por la acera anegada evitando a traspiés meticulosos las baldosas rotas y el vómito acuoso de los canalones.

Los tractores rugían como dragones sin aliento buscando sus cocheras y salpicaban fango contra todo .Al llegar a ellas refrenaban su vertiginoso vuelo y maniobraban como aleteando hacia puertas adentro  de su guarida. En el asfalto quedaban las huellas sinuosas y casi  cabalísticas de su presencia que poco a poco desdibujaba la lluvia torrencial.

Al fin de la larga avenida se separaron el negro y el comandante,calados los dos hasta los huesos y con el hosco gesto de los que se conocen demasiado.El comandante entró en un zaguán abierto y el negro continuó hasta una puerta de madera vieja justo enfrente y tres casas mas abajo.
El comandante oyó llamar con rabia y entre el estrepitoso murmullo de la lluvia escuchó el rumor de una conversación quejumbrosa abriéndose a la par que la puerta .

Buscó su propia llave en los bolsillos húmedos mientras miraba de reojo, y ya a cubierto, el chaparrón de fuera.